Cuantas cosas hemos realizado a través de nuestras vidas que nos permiten tener un archivo de recuerdos inmenso, un archivo con miles de pasajes, lugares, canciones, sonidos, palabras, momentos, rostros, paisajes, dichos, sentimientos, olores, tantas cosas que al percibirlas nos hacen evocar aquellos momentos que nos permiten resumir nuestras vidas.
Momentos que mantienen vivos muchas de las cosas que hacen parte de nuestro crecimiento personal, espiritual e intelectual; desde aquellos instantes de nuestra niñez cuando con toda nuestra inocencia destapabamos los regalos del niño Dios, aquellos paseos a esos lugares que están plasmados en nuestras mentes con cada detalle, aquellos olores, como cuando en casa de la abuela preparaban las arepas y el chocolate para el desayuno, aquellas visitas a los primos que se convertían en maraton de juegos y noches cortas al ritmo de risas y cuentos, aquellos primeros días de escuela, cuando lo que más se anhelaba era la hora del descanso y a lo que más se le huía la hora de hacer el aseo del salón; los días de adolescencia en los que miles interrogantes cruzaban nuestras mentes y dibujamos escenas que nunca ocurrieron porque la mayoría estaban enfocadas en cumplir con los finales de los cuentos de hadas, los amigos de niñez para ese entonces y desde ese entonces hasta hoy, el mundo de la universidad y todas aquellas cosas que te permiten crecer a punta de trasnochadas, ojeras, trabajos y una que otra rumba en compañía de aquellas personas que hoy hacen parte del libro de tú vida.
Tantos instantes, algunos vividos, otros dibujados con el pincel de la imaginaciòn, lugares llenos de energía que conservan y transmiten los pensamientos y las percepciones cuando se vibra con sincera y fuerte intensidad, cuando es el espíritu y el alma quienes viven y hablan a través de los recuerdos, de aquello que se vivió o se planeo con la fuerza que da el amor, la vitalidad que dan los sentimientos y la capacidad de transmitir que da la honestidad y pureza de los sentimientos.
Porque no hay mejor canal para hablar, ni mejor forma de volver a ser feliz, ni mayor fuente de energía que la vitalidad que da el ser capaz de recordar aquello que está muy adentro del corazón.

1 comentario:
Aceptar y aprender de todo este libro es el que hace que cuando miras el número que indica tu edad no te sientas viejo sino sabio, que puedas recordar esos momentos y se te esboce la sonrisa es señal que realmente has vivido y que no te arrepientes porque de alguna forma sin esa experiencia no serías quien eres hoy aún con tus buenas y malas virtudes.
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